El espacio lechero

Los avances tecnológicos han  ayudado considerablemente a un incremento de la producción de leche por vaca, pero siguen existiendo un número considerable de oportunidades.

La cantidad media de leche producida por vaca lechera casi se ha duplicado en los últimos 40 años.

Esto es una hazaña increíble, más aún si se considera que muchos productores de leche se describen como resistentes al cambio. Si comparáramos la vaca lechera con un automóvil, los animales con los que se producía leche en 1980 eran un sedán de 4 puertas y la versión actual está más cerca de un coche de carreras de F1. ​Usando el ejemplo del automóvil, podemos comparar las tendencias y la producción con la hoja de ruta a lo largo del tiempo.

​La llegada de la inseminación artificial en los años 60 y la selección genética en los años 80 permitieron al ganadero de leche seleccionar una mejor flota de vehículos cada año.

​Asumir la importancia de la calidad del forraje y la ingesta de materia seca se puede comparar con producir un mejor combustible.

Las vacas en el inicio de la lactación producen de forma natural más bST, y por lo tanto producen más leche.​

Los rebaños con mayor número de animales recién paridos pueden ocupar las plazas con animales más productivos. Este paso se consigue mejorando y acelerando el proceso reproductivo. Esencialmente, ajustando la biología de la lactación.

​Las innovaciones en el confort de las vacas, como las mejoras en las instalaciones y el manejo del estrés térmico, han hecho que el camino sea más suave para muchas granjas, pero todavía hay un cuello de botella presente en la mayoría de las lecherías modernas.